Sonidos que nos cambian

¿Cómo afectan la música y el sonido al estado anímico de las personas? Aunque parece algo lógico porque lo experimentamos cotidianamente, pocas veces advertimos los efectos concretos de los sonidos sobre nuestras emociones. La musicoterapia utiliza este poder de la música para actuar sobre diversas patologías, aquí abordaremos algunas características de los sonidos que generan diferentes reacciones anímicas.
La civilización griega y otras culturas antiguas comprendieron claramente el potencial de los sonidos para cambiar el ánimo de las personas. Los mismos griegos sostenían que la música podía poner un freno a la violencia o combatir la depresión. En la actualidad, la musicoterapia emplea este potencial para tratar enfermedades de todo tipo, en base a una sistematización científica y al desarrollo de nuevas investigaciones. Pero es interesante avanzar en algunos aspectos sencillos y concretos que nos servirán para ingresar en el fascinante mundo de la aplicación de los sonidos para modificar nuestros estados de ánimo, algo que nos permitirá entender por qué la música puede ser útil en el tratamiento de diferentes cuadros psicológicos y otras dolencias. Emocionarse con una canción o con una pieza musical es algo común en todas las personas, como así también experimentar recuerdos o sensaciones a partir de determinados sonidos o melodías. ¿Existen patrones que marcan esta clase de experiencias? La respuesta es afirmativa.

Los elementos de la música y su influencia

Los mencionados patrones pueden hallarse desde múltiples enfoques. Por ejemplo, los sonidos agudos son más eficaces para estimular y activar, tanto desde un plano emocional como físico. Por el contrario, los sonidos graves son ideales para la relajación y para potenciar la introspección. Por supuesto que esto no invalida el carácter positivo que pueden tener todas las clases de sonidos, ya que cada persona podrá requerir de unos o de otros dependiendo de las circunstancias que esté viviendo o de sus propias necesidades. Asimismo, tres elementos básicos de la música como el ritmo, la armonía y la melodía se encuentran directamente relacionados con este tema. El ritmo es vital por varios aspectos, no solamente por el movimiento que produce. Sus vibraciones nos ponen en contacto con la energía del planeta y de la creación, y son capaces de actuar sobre la frecuencia cardiaca. La melodía, en tanto, influye de manera directa sobre las emociones y los sentimientos. Por último, la armonía tiene una incidencia vital sobre el desarrollo intelectual y espiritual, al incluir en cierto modo a la melodía y al ritmo. Además, al funcionar mediante sonidos combinados (recordar la conformación de los acordes) se favorece y estimula la amplitud del pensamiento y el entendimiento.

Escalas mayores y menores

Algo similar sucede con las escalas. Mientras las mayores generan alegría y propician reacciones externas, las menores se relacionan con la nostalgia y con una tendencia a la reflexión. Esto es solamente una breve introducción, las investigaciones sobre la incidencia de la música y los sonidos sobre nuestros estados anímicos se encuentran en constante profundización. Sin embargo, nadie niega que desde siempre los sonidos han influenciado nuestras vidas en forma particular, y a la vez han sido utilizados por gobiernos, empresas y organizaciones para generar múltiples reacciones a nivel masivo.

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